-El país alega intereses nacionales después de constantes tensiones con otros miembros de la organización.
La decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar el cártel petrolero más importante del mundo, la OPEP, entra en vigor a partir de este 1 de mayo, ha asestado un duro golpe para algunos de los mayores productores de petróleo del mundo, organizados bajo el paraguas de una asociación creada en 1960 – en la llamada Conferencia de Bagdad – con el objetivo de asegurar la estabilización de los mercados petroleros de sus entonces cinco miembros fundadores (Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Venezuela). Con los años se les unirían otras naciones, convirtiéndose hoy en una coalición de 12 países.
Pero para comprender el significado de la salida histórica de Emiratos, es necesario repasar los acontecimientos que se han ido superponiendo durante años, partiendo del último, la guerra con Irán, que ha golpeado duramente la seguridad y la infraestructura energética emiratíes, además de provocar el cierre de su vía comercial principal, el estrecho de Ormuz. En segundo lugar, hay una causa estructural: el desgaste progresivo de la relación entre EAU y Arabia Saudita, con un creciente malestar por las limitaciones de producción impuestas por los saudíes para los miembros y socios de la organización. Y tercero, un motivo estratégico: saliendo de la OPEP, Emiratos gana autonomía energética y económica, reforzando vínculos con otro gran productor externo, Estados Unidos, reduciendo así la dependencia de sus vecinos dentro del marco regional.
Si antes del estallido de la guerra con Irán, Emiratos Árabes Unidos ocupaba una posición destacada dentro del cártel era el cuarto productor de recursos (por detrás de Arabia Saudí, Irak e Irán), la guerra con Irán ha obligado a la monarquía a redefinir sus prioridades en un país que geográficamente se encuentra en la primera línea del fuego procedente de Teherán y depende enteramente de la exportación de petróleo.
El impacto se ha traducido en una caída significativa de su producción, de unos 3,4 a cerca de 1,9 millones de barriles diarios, y a fuertes limitaciones a su exportación por el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del crudo mundial. Su ubicación, su papel como exportador y su alineamiento con Estados Unidos – que tiene en su territorio la estratégica base aérea de Al Dhafra convirtiéndolo en uno de los países más expuestos del Golfo a cualquier tensión bélica.
El golpe, además, afecta al conjunto de su economía. Emiratos no es solo productor de petróleo: es un centro global de transporte, turismo e inversión, y todos esos sectores se han visto alterados por la guerra. La región ha perdido decenas de miles de millones en pocas semanas y Abu Dabi ha tenido que aumentar el gasto en seguridad al tiempo que veía reducidos sus ingresos energéticos. Esa combinación – menos ingresos, más costes y mayor riesgo – ayuda a entender por qué busca ahora más control sobre su producción cuando esta es clave para su seguridad nacional.